Moviendo la Cola

Desde diciembre de 2007, Maio, Ari y Lluís editan www.moviendolacola.net, un blog que transmite las sensaciones y los sentimientos que viven en escenarios de alta montaña o camino a ella en compañía de Elbrus. Lo hacen a través de fotografías captadas de forma natural e instintiva, bajo el influjo y la inspiración del momento, y de relatos cortos cargados de emoción y reflexión.

En enero de 2010, SUA Ediciones publico el libro “Moviendo la Cola”, una singular obra que recopila algunos de estos momentos y sentimientos. Son 88 páginas que despiertan la mente y acelerarán el corazón. Más de 100 fotografías seleccionadas y 12 micro relatos inéditos que guían en una ascensión imaginaria a una montaña de momentos, sensaciones y sentimientos. El libro está disponible en las principales librerías del país y en www.moviendolacola.net

31 DE DICIEMBRE

31 DE DICIEMBRE
(Versión en Castellano. Tiempo estimado de lectura: 1m30s)
Nos embarga la melancolía. Cuesta reconocerlo, pero es así. Durante todo el día el silencio ha campado a sus anchas entre las tres tiendas de campaña firmemente ancladas al hielo del glaciar. Apenas hemos salido de ellas para ir en busca de nieve o para hacer nuestras necesidades. Y cuando lo hemos hecho ha sido en compañía del silencio. Mañana salimos a cima.
A la inquietud y al silencio propio del día antes del ataque a cumbre, hoy se suma el significado de una fecha, el 31 de diciembre. Lejos de casa, lejos de la familia y los amigos, aquí estamos los tres sin decir esta boca es mía.
El día es claro y despejado, pero realmente no lo sentimos así. Puede que sea por esa niebla que entristece nuestros pensamientos y que nos llena de una nostalgia extraña. Sabemos que es pasajera, pero de momento ahí está, persistente y molesta, bajando descontrolada hacia nuestros corazones.
Hace unos minutos he salido de la tienda con dos tazas de té caliente para mis compañeros. He abierto las cremalleras de sus tiendas lo justo para pasar la mano con la taza y hacerles entrega de un poco de calor en forma de líquido. Justo al lado de una de las tiendas, en la nieve, he visto escrito un nombre. De mujer. Sé quién es ella, por eso también sé quién de mis compañeros ha grabado sobre el frío su nombre con la ayuda de un bastón telescópico.
He desclavado el bastón del hielo y he escrito otro nombre al lado del primero. También de mujer. Sólo falta otro más, el tercero. Estoy seguro que mañana lo veré escrito. Y también estoy seguro que ninguno de los tres dirá nada al respecto.
Los tres estamos tontos y desasosegados. Por el día de mañana, por la noche que nos espera, por ellas. Pero sobre todo por la fecha que es hoy, que es un día cualquiera pero no lo es, y nos hace pensar más de la cuenta.
El sol ha desaparecido. El frío está aquí. He cerrado la cremallera de la tienda para sorber solo y en silencio el último té del día, el de las cinco. Pronto llegará un sueño inquieto y como siempre poco reparador.
Voy a despedirme.
- ¡A la una fuera de las tiendas! ¿Ok?
- ¡Ok!
- ¡Vale. Hasta mañana!
Silencio.
- ¡Feliz Año Nuevo!- grito.
- ¡Feliz Año Nuevo!- responde uno.
- ¡Feliz Año Nuevo!- responde el otro.
Y entonces Elbrus se apunta al deseo.
- ¡Guau, guau, guau!

El equipo de MLC te desea un feliz 2010.
Elbrus, Maio, Ari, César y Lluís.


31 DE DESEMBRE
(Versió en Català. Temps estimat de lectura: 1m30s)

Ens embarga la malenconia. Costa reconèixer-ho, però és així. Durant tot el dia el silenci ha campat entre les tres tendes de muntanya fermament ancorades al gel de la glacera. Tot just hem sortit d'elles per a anar a buscar neu o per a fer les nostres necessitats. I quan ho hem fet ha estat en companyia del silenci. Demà sortim cap al cim.
A la inquietud i el silenci propi del dia abans de l'atac a cim, avui s’hi suma el significat d'una data, el 31 de desembre. Lluny de casa, lluny de la família i els amics, aquí estem els tres sense dir aquesta boca és meva.
El dia és clar i net, però realment no ho sentim així. Pot ser que sigui per aquesta boira que entristeix els nostres pensaments i que ens omple d'una nostàlgia estranya. Sabem que és passatgera, però de moment és aquí, persistent i molesta, baixant descontrolada cap als nostres cors.
Fa uns minuts he sortit de la tenda amb dues tasses de té calent per als meus companys. He obert les cremalleres de les seves tendes lo just per a passar la mà amb la tassa i lliurar-los una mica de calor en forma líquida. Just al costat d'una de les tendes, a la neu, he vist escrit un nom. De dona. Sé qui és ella, per això també sé quin dels meus companys ha gravat sobre el fred el seu nom amb l'ajuda d'un bastó telescòpic. He desclavat el bastó del gel i he escrit un altre nom al costat del primer. També de dona. Només en falta un altre, el tercer. Estic segur que demà ho veuré escrit. I també estic segur que cap dels tres dirà res referent a això.
Els tres estem ximples i desassossegats. Pel dia de demà, per la nit que ens espera, per elles. Però sobretot per la data que és avui, que és un dia qualsevol però no ho és, i ens fa pensar més del compte.
El sol ha desaparegut. El fred ja és aquí. He tancat la cremallera de la tenda per a xarrupar sol i en silenci l'últim té del dia, el de les cinc. Aviat arribarà el somni inquiet i com sempre poc reparador.
Vaig a acomiadar-me.
- A la una fora de les tendes! D’acord?
- D’acord!
- Molt bé. Fins demà!
Silenci.
- Feliç any nou!- crido.
- Feliç any nou!- respon un.
- Feliç any nou!- respon l’altre.
I llavors l’Elbrus s’apunta al desig.
- Guau, guau, guau!

L'equip de MLC et desitjem un feliç 2010.
Elbrus, Maio, Ari, César i Lluís.

MALDITA TORMENTA

MALDITA TORMENTA
(Versión en Castellano. Tiempo estimado de lectura 1m30s)

La amenaza pesa sobre nuestras cabezas. La noche es más oscura de lo normal. La luna está arriba, pero no podemos verla. Las nubes la esconden. Sin su luz no existen ni el horizonte ni las estrellas. El cielo está encapotado y más pronto que tarde empezará a llorar sobre nosotros.
Nos confirma la intención el rayo. Nos avisa del chaparrón el trueno. Todo está preparado para un nuevo gran espectáculo natural. Pronto estará con nosotros la tormenta.
Como casi siempre, antes que el agua llega la luz del rayo, que fugazmente lo ilumina todo. La imagen estroboscópica y aperiódica deja entrever los perfiles recortados de las montañas, que aparecen y desaparecen como sombras fantasmagóricas en imaginario movimiento.
Miedo, sobre todo sentimos miedo. Un miedo provocado por la furia del rayo y el ensordecedor trueno.
El tiempo que transcurre entre la luz y el sonido, entre un y otro sobresalto, es cada vez más corto. La tormenta se acerca, o nosotros a ella. Sea como sea, la cuestión es que nuestra mirada se dirige al suelo y a cada nuevo temblor de tierra nuestros hombros se encogen más y más.
El cielo poderoso cae sobre nosotros en una sinfonía aterradora de granizo frío y duro, mil rayos y mil truenos.
Hay que salir de aquí como sea, pero la grandeza y la fuerza natural es tal que nos sabemos acorralados y sin escapatoria. Aquí debemos quedarnos, indefensos y asustados, acurrucados en posición fetal sobre las mochilas que nos aíslan. Pegados el uno al otro buscamos calor, pero sobre todo buscamos seguridad, tranquilidad y confianza. Nos gritamos al oído que no hay peligro, que ya nos hemos desprendido de todo nuestro material metálico y que pronto esta tormenta pasará a formar parte de nuestros recuerdos más divertidos.
Esperar. Esperar. Esperar. El tiempo no pasa. La tormenta tampoco. El miedo, un poco. Sabemos que después de la tormenta siempre llega la calma. Más pronto o más tarde escampará. Maldita tormenta, vete ya.


MALEÏDA TEMPESTA
(Versió en Català. Temps estimat de lectura 1m30s)
L'amenaça cau sobre els nostres caps. La nit és més fosca de lo normal. Hi ha lluna, però no la veiem. Els núvols l'amaguen, i amb ella els perfils de l'horitzó. El cel està molt tapat i més aviat que tard començarà a plorar sobre nosaltres.
El llamp ens confirma la intenció. El tro ens avisa del ruixat. Tot està preparat per a un gran i nou espectacle natural. És la tempesta.
Abans que l'aigua arriba la llum del llamp, que per un instant ho il•lumina tot. La imatge estroboscòpica i aperiòdica deixa entreveure perfils retallats en l'horitzó, ombres fantasmagòriques en imaginari moviment i por, sobre tot por. Una por més acusada encara quan la potència del tro ens sobresalta i ensordeix.
El temps entre la llum i el so és cada vegada més curt. Ens apropem al centre de la tempesta. O ella a nosaltres. La qüestió és que la nostra vista mira al terra i a cada tremolor de terra les nostres espatlles s'encongeixen. Encara més quan la sorpresa cau del cel en forma de calamarsa freda i dura.
Hem de sortir d'aquí com sigui, però la grandesa i la força natural és tal que ens acorrala. Aquí, indefensos i espantats al mig d'aquest concert de so, llum i gel, l'empara i la salvació es limiten a esperar que afluixi, arrupits en posició fetal sobre les motxilles que ens aïllen, enganxats els uns als altres a la recerca de calor i allunyats de tot el nostre material metàl•lic.
Esperar. Esperar. Esperar. El temps no passa. La tempesta tampoc. La por, una mica. Sabem que després de la tempesta ve la calma.

EL DIOS INTI / EL DÉU INTI

EL DIOS INTI
(Versión en castellano. Tiempo estimado de lectura: 2m20s)

Una intensísima luz me despierta. En mi escasa consciencia, sé que me encuentro dentro del saco de dormir, aunque tal vez sería más real decir que estoy encerrado en él.
Sorprendido y extrañado, confuso porque no sé qué ocurre, con la mano busco la linterna frontal encendida que supongo en mi frente. Me habré dormido sin apagarla. Pero no, allí no está.
Salgo del ensueño sobresaltado. ¿Qué rayo cegador es este? Abro bien ojos y mente en busca del origen de tal luminosidad y, ahora sí, empiezo a ser plenamente consciente de lo que está sucediendo.
Anoche, una vez enfundado en el saco, cerré el collarín al máximo hasta dejar un pequeñísimo resquicio, cerca de mi boca, suficiente para respirar y ventilar sin padecer la ventisca heladora y rugiente de la altura y el invierno. Es justo por esa diminuta abertura por donde entra la brillante luz. Son los primeros rayos del nuevo día.
Dentro del saco, sin apenas espacio para moverme, busco inquieto el cierre que libera el cordón del collarín. El proceso se me antoja lento y difícil, pero finalmente mi cara se llena de calor y vida.
Estirado en el suelo no veo el sol, pero sé que ya está aquí, conmigo. Reconozco su luz, que devuelve al cielo su precioso color azul, y siento su fuerza, que revitaliza mi mente y mi cuerpo.
Moviéndome como una oruga gigante, logro incorporarme hasta sentarme en el duro suelo después de una frenética y convulsiva lucha de mi cuerpo contra los confines del saco. Sus paredes de nilón y plumas parecían empeñadas en acogerme más tiempo.
Sentado y aún enfundado, mi vista se pierde en la lejanía. Desde esta cumbre diviso un horizonte que anoche la oscuridad me escondió. Admiro más que miro y revivo más que vivo. El calor empieza a llenarme. Deslizo la cremallera para abrir el saco y liberarme de él. Puesto por fin en pie, la luz me baña por completo. Maravilloso.
En este instante de fusión entiendo porqué antiguas culturas y civilizaciones adoraron, rindieron culto y otorgaron título de Dios o Rey a la estrella más cercana a la Tierra.
Los Quechuas del Imperio Inca daban al dios Sol el nombre sagrado de Inti. A él acudían en busca de favores y ayuda, para resolver los problemas y también aliviar las necesidades. Sólo Inti podía hacer nacer las cosechas, curar las enfermedades y dar la seguridad que el ser humano anhela.
He contemplado el nacimiento de un nuevo día.
He nacido al nuevo día.
Gracias, Inti.


EL DÉU INTI
(Versiò en català. Temps estimat de lectura: 2m20s)
Una intensíssima llum em desperta. En la meva escassa consciència, sé que em trobo dintre del sac de dormir, encara que potser seria més real dir que estic tancat a dins.
Sorprès i estranyat, confús perquè no sé que ocorre, amb la mà busco la llanterna frontal encesa que suposo en el meu front. M'hauré adormit sense apagar-la. Però no, allí no hi és.
Surto del somni sobresaltat. Quin raig encegador és aquest? Obro bé ment i ulls a la recerca de l'origen de tal lluminositat i, ara sí, començo a ser plenament conscient del que està succeint.
Anit, una vegada enfundat en el sac, vaig tancar el collaret al màxim fins a deixar una petitíssima escletxa, prop de la meva boca, suficient per a respirar i ventilar sense patir el torb udolador i gelador de l'altitud i l'hivern. És just per aquesta diminuta obertura per on entra la llum brillant. Són els primers raigs del nou dia.
Dins del sac, amb poc espai per a moure'm, busco inquiet el tancament que allibera el cordó del collarí. El procés se'm fa lent i difícil, però finalment la meva cara s’omple de calor i vida.
Estirat a terra no veig el sol, però sé que ja és aquí, amb mi. Reconec la seva llum, que torna al cel el seu preciós color blau, i sento la seva força, que revitalitza la meva ment i el meu cos.
Movent-me com una eruga gegant, assoleixo incorporar-me fins a asseure'm en el dur sòl després d'una frenètica i convulsiva lluita del meu cos contra els límits del sac. Les seves parets de niló i plomes semblaven obstinades en acollir-me més temps.
Assegut i encara enfundat, la meva vista es perd a la llunyania. Des d'aquest cim albiro un horitzó que anit la foscor em va amagar. Admiro més que miro i revisc més que visc. La calor comença a omplir-me. Llisco la cremallera per a obrir el sac i alliberar-me d'ell. Dret per fi, la llum em banya per complet. Meravellós.
En aquest instant de fusió entenc perquè antigues cultures i civilitzacions van adorar, van retre culte i van atorgar el títol de Déu o Rei a l'estrella més propera a la Terra.
Els Quítxues de l'Imperi Inca donaven al déu Sol el nom sagrat d’ Inti. Acudien a ell a la recerca de favors i ajuda, per a resoldre els problemes i també per alleujar les necessitats. Només Inti podia fer néixer les collites, guarir les malalties i donar la seguretat que l'ésser humà anhela.
He contemplat el naixement d'un nou dia.
He nascut al nou dia.
Gràcies, Inti.






LA DAMA SONRIENTE/ LA DAMA SOMRIENT

LA DAMA SONRIENTE
Tranquilos y relajados. Tras el ascenso, hoy no hay descenso, sólo descanso.
Nos quedamos en la cumbre preparando una noche que apunta tranquila. El hornillo quema con fuerza y su fuego funde lentamente la nieve. Poco más tenemos por hacer, sólo mirar la transformación a líquido. Llegado el punto, conseguimos el agua necesaria para preparar la cena, un empaquetado manjar liofilizado porteado en las mochilas. Como siempre, el plato resulta mal calculado en la mezcla y aún peor atemperado. Eso sí, está buenísimo. Y es que todos coincidimos que aquí arriba todo sabe bien, todo está siempre al punto. Se nota que hay hambre, mucha hambre.
Por favor, más nieve para hacer más agua, que de postre hay té calentito, la compañía perfecta para disfrutar del momento mágico, cuando el sol toca tierra en el horizonte. Justo entonces empieza el primer acto de un gran espectáculo.
Todos miramos hacia un mismo punto en el horizonte. Desde este punto nos llegan los últimos rayos de luz y calor. Un baño de energía. Estamos inmersos en el rojo. En el rojo no, en los rojos. Infinidad de tonos, matices, brillos y reflejos que se suceden delicadamente del naranja luminoso al granate oscuro, al negro. El cielo adopta un tono dramático, la roca parece más cálida que antes y nuestra piel camaleónica es ahora del mismo color de todo cuanto nos rodea.
Sorbo a sorbo el tiempo pasa, y con él la luz, el calor y también el color. El sol se esconde lentamente sin remedio, casi al mismo ritmo que se enfría el té. Ante el último rayo, el último sorbo.
Y con la fría noche llega una nueva luz, tenue y azulada. La de la luna. Da inicio el segundo acto de este espectáculo que por más que se repite nunca es igual.
En esta ocasión estamos de suerte. Sin nubes que la escondan, la dama sonriente velará nuestro sueño. El cielo se ha transformado en un escenario profundo e infinito en el que actúan millones de estrellas.
¿Las veis? Mirad como resplandecen, como centellean, cómo juegan. Fijaos bien en las caprichosas formas que dibujan en el negro espacio, la brillante fugacidad de sus estelas y la lejanía desde la que nos miran. Sin darnos cuenta, nuestra conciencia huye hacia ellas bajo la siempre atenta mirada de la luna… Maravilloso… Nos vamos a las estrellas… Con la luna… Por unas horas… Buenas noches... Mañana… Será… Otro… Día…

LA DAMA SOMRIENT
Tranquils i relaxats. Després de l’ascens, avui no hi ha descens, només descans.
Ens quedem al cim esperant el que sembla que serà una nit serena. El fogonet crema amb força i el seu foc font la neu lentament. No ens queda res més per fer que mirar la transformació a líquid. Quan arriba el moment, aconseguim l’aigua necessària per preparar el sopar, un empaquetat tiberi liofilitzat que hem portat carregat a les motxilles. Com sempre, el plat resulta mal calculat en la barreja i fred de temperatura. Això sí, és boníssim. Tots coincidim en què aquí dalt tot és molt més gustós, tot està sempre al punt. Es nota que tenim gana, molta gana.
Sisplau, més de neu per poder fer més aigua, que de postres tenim te calentet, la companyia perfecte per gaudir del moment màgic, quan el sol es pon a l’horitzó. És en aquest preciós instant quan comença el primer acte d’un gran espectacle.
Tots contemplem un mateix punt a l’horitzó. Des d’aquest punt ens arriben els últims raigs de llum i de calor. Un bany d’energia. Estem immersos en el vermell. En el vermell no, en els vermells. Una infinitat de tons, matisos, brillantors i reflexos que se succeeixen delicadament del taronja lluminós al granat fosc i al negre. El cel pren un to dramàtic, la roca sembla més càlida que abans i la nostra pell camaleònica ara és del mateix color que tot el que ens envolta.
Glop a glop el temps va passant i, alhora, també la llum, la calor i el color. El sol s’amaga lentament sense remei, quasi al mateix ritme que se’ns refreda el te. Davant l’últim raig, l’última glopada.
I amb la freda nit arriba una nova llum, tènue i blavosa. La de la lluna. Comença el segon acte d’aquest espectacle que, per molt que es repeteixi, no és mai igual.
Aquesta vegada tenim sort. Sense núvols que l’amaguin, la dama somrient vetllarà el nostre son. El cel s’ha transformat en un escenari profund i infinit en el qual actuen milions d’estrelles.
Les veieu? Mireu com excel·leixen, com guspiregen, com juguen. Fixeu-vos bé en les capritxoses formes que dibuixen en el negre espai, la brillant fugacitat de les seves esteles i la llunyania des de la qual ens miren. Sense adonar-nos-en, la nostra consciència s’escapoleix cap a elles sota l’atenta mirada de la lluna... Meravellós... Ens n’anem a les estrelles... amb la lluna... Per unes hores.... Bona nit... Demà... Serà... Un altre... Dia...



AROMAS SIN TIEMPO / AROMES SENSE TEMPS

AROMAS SIN TIEMPO
Cierro los ojos. Inspiro. Expiro. Vuelvo a inspirar. Sí, lo noto. Es un olor especial que destaca sobre los demás. Es un aroma sutil, un matiz, pero lo palpo. Me adentro en él y empiezo un mágico viaje que me lleva en el tiempo hasta un lugar remoto que dejó una huella de olor en mí. Desde esta voluntaria oscuridad revivo aquel aroma especiado tan intenso de Imlil, el pueblo bereber rodeado de riachuelos y bosques de nogales. En esta antesala de los territorios de tierra, piedra y nieve del Atlas marroquí, el aire huele a menta, a comino, a anís, a hinojo y a las mezclas llamadas ras el hanout. Los aromas de estas plantas y especias, de presencia invisible, penetran en el viajero y buscan en su alma un lugar donde reposar. Duermen en este lugar, dentro de él, esperando pacientes hasta que un día cualquiera, en un instante como este, la sorpresa de un aroma hermano los despereza. Este delicioso despertar nos recuerda que un momento de nuestra vida aconteció en Imlil, entre gentes cuyo tiempo era más lento que el nuestro y que tal vez no alcanzaban a entender nuestro empeño por las alturas.
No quiero abrir los ojos. Deseo seguir un tiempo más en Imlil. Quiero seguir viajando por el espacio, por el tiempo, por el recuerdo. ¡Qué bien huele!


AROMES SENSE TEMPSTanco els ulls. Inspiro. Expiro. Torno a inspirar. Sí, ho noto. És una olor especial que destaca sobre les altres. És una aroma subtil, un matís, però el palpo. M'endinso en ell i començo un màgic viatge que em porta en el temps fins a un lloc remot que va deixar una empremta d'olor en mi. Des d'aquesta voluntària foscor revisc aquella aroma especiada tan intensa d'Imlil, el poble bereber envoltat de rierols i boscos de nogueres. En aquesta avantsala dels territoris de terra, pedra i neu de l'Atles marroquí, l'aire fa olor de menta, de comí, d'anís, de fonoll i de les mescles dites ras el hanout. Les aromes de d’aquestes plantes i espècies, de presència invisible, penetren en el viatger i busquen en la seva ànima un lloc on reposar. Dormen en aquest lloc, dins d’ell, esperant pacients fins que un dia qualsevol, en un instant com aquest, la sorpresa d’una aroma germà els desmandra. Aquest deliciós despertar ens recorda que un moment de la nostra vida es va esdevenir a Imlil, entre gent amb un temps més lent que el nostre i que potser no arribava a entendre la nostra tenacitat per les altures.
No vull obrir els ulls. Desitjo seguir un temps més a Imlil. Vull continuar viatjant per l'espai, pel temps, pel record. Quina bona olor que fa!

COMPAÑEROS / COMPANYS

COMPAÑEROS
Nuestras manos entran en contacto. Se estrechan para decir muchas cosas, sin necesidad de hablar nada. Casi en el mismo instante cruzamos las miradas, acompañadas de una sonrisa sincera. Es el momento del reencuentro con el compañero, con el amigo, con quien has compartido intensos momentos pasados.
De la mano al abrazo, en ocasiones al beso. Así expresamos el mutuo aprecio y respeto que sentimos. Lo vivido juntos es mucho, muchísimo. Han sido momentos especiales que han construido una historia, la nuestra. Uno tras otro esos momentos fueron forjando los estrechos lazos que nos mantienen unidos para siempre, con independencia de barreras y distancias físicas. Sin mediar palabra, con el gesto, despiertan los recuerdos guardados en algún remoto lugar interior de nuestro ser. Reviven los éxitos y los fracasos, los sentimientos y las emociones, el hambre y la sed, las penas y las alegrías, los días y las noches, el frío y el calor, la lluvia y el sol, las esperas y los deseos, las infusiones y las sopas, el temor y la decisión, el cansancio y la euforia, las almendras y los tés, el sueño y el insomnio, los silencios y los gritos, la ayuda y el consuelo…
Volvemos a estar juntos. Estamos preparados. El reencuentro es el preludio. Iniciamos un nuevo reto, una nueva aventura. Empezamos a dar los primeros pasos conscientes de que este camino que iniciamos ahora aún nos unirá más en nuestra amistad y lealtad. Seguimos, juntos, escribiendo nuestra íntima y personal historia.

Lluís Lleida:
A mis amigos y compañeros Àngels Salvador y Joan Carles Soto. En la fotografía falta otro gran amigo y compañero. Francesc Albero. Él disparó la foto, que pertenece a su reportaje “Cuatromiles del Atlas 2004”, una experiencia que tuvimos la suerte de compartir. ¡Maio también corría entre nosotros!


COMPANYS
Les nostres mans entren en contacte. S'estrenyen per dir moltes coses, sense necessitat de parlar res. Gairebé en el mateix instant creuem les mirades, acompanyades d'un somriure sincer. És el moment de la retrobada amb el company, amb l'amic, amb qui has compartit intensos moments passats.
De la mà a l'abraçada, en ocasions al petó. Així expressem la mútua estimació i respecte que sentim. El què hem viscut junts és molt, moltíssim. Han estat moments especials que han construït una història, la nostra. Un darrera l’altre aquells moments van anar forjant els estrets llaços que ens mantenen units per sempre, amb independència de barreres i distàncies físiques.
Sense necessitat de paraules, amb el gest, desperten els records guardats en algun remot lloc interior del nostre ésser. Reviuen els èxits i els fracassos, els sentiments i les emocions, la gana i la set, les penes i les alegries, els dies i les nits, el fred i la calor, la pluja i el sol, les esperes i els desigs, les infusions i les sopes, el temor i la decisió, el cansament i l'eufòria, les ametlles i els tes, el son i l'insomni, els silencis i els crits, l'ajuda i el consol...
Tornem a estar junts. Estem preparats. La retrobada és el preludi. Iniciem un nou repte, una nova aventura. Comencem a donar els primers passos conscients de què aquest camí que iniciem ara encara ens unirà més en la nostra amistat i lleialtat. Seguim, junts escrivint la nostra íntima i personal historia.


Lluís Lleida:
Als meus amics i companys Àngels Salvador i Joan Carles Soto. En la fotografia en falta un altre de gran amic i company, en Francesc Albero. Ell va disparar la foto, que pertany al seu reportatge "Cuatromiles del Atlas 2004", una experiència que vam tenir la sort de compartir. Maio també corria entre nosaltres!

GRANDES ÉXITOS / GRANS ÈXITS

GRANDES ÉXITOS
Uno, dos, tres… y así hasta cincuenta. Paro. Respiro. Descanso. Uno, dos, tres y de nuevo hasta cincuenta. Otra vez paro, respiro y descanso. Una y otra vez, un paso, otro paso, otro y otro. En ocasiones no llego a cincuenta, debo parar, respirar y descansar antes. Esta vez han sido treinta, han sido veinte, han sido diez los pasos. No importa, se trata de sumar. La ascensión es el resultado de la suma de esfuerzos y voluntades que ponemos en cada uno de nuestros pasos. Por eso cada paso es un pequeño objetivo superado, y son los pequeños objetivos los que obran el milagro de ayudarnos a alcanzar aquellos más grandes. Por eso, porque lo que cuenta son los muchos pequeños objetivos superados, en algunas ocasiones es una cuestión menor alcanzar o no el más grande de todos. Sí, por supuesto, lograr lo más alto debe ser el gran objetivo, pero tal vez se trate de no convertirlo en un fin en sí mismo. El fin no es otro que el encadenamiento y el disfrute de los pequeños éxitos, el placer de haber logrado un simple paso más, aunque la cumbre quede allí, más arriba, más lejos. Ya volveré. Hoy no toca. Ahora lo que toca es simplemente saborear todos los pequeños pasos dados hasta aquí.

GRANS ÈXITS
Un, dos, tres... i així fins cinquanta. Paro. Respiro. Descanso. Un, dos, tres i de nou fins cinquanta. Una altra vegada paro, respiro i descanso. Una i altra vegada, un pas, un altre pas, un altre i un altre. En ocasions no arribo a cinquanta, he de parar, respirar i descansar abans. Aquesta vegada han estat trenta, han estat vint, han estat deu els passos. No importa, es tracta de sumar. L'ascensió és el resultat de la suma d'esforços i voluntats que posem a cada un dels nostres passos. Per això cada pas és un petit objectiu superat, i són els petits objectius els que obren el miracle d'ajudar-nos a assolir aquells més grans. Per això, perquè el que compta són els molts petits objectius superats, en algunes ocasions és una qüestió menor assolir o no el més gran de tots. Sí, sens dubte, aconseguir el més alt ha de ser el gran objectiu, però potser es tracti de no convertir-lo en un fi en si mateix. El fi no és cap altre que l'encadenament i el gaudir dels petits èxits, el plaer d'haver aconseguit un simple pas més, encara que el cim quedi allà, més amunt, més lluny. Ja tornaré. Avui no toca. Ara el que toca és simplement assaborir tots els petits passos fets fins aquí.

PRIMAVERA, VEN PRONTO

PRIMAVERA, VEN PRONTO

He visto las primeras flores silvestres. Pequeñas. Amarillas. Destacaban sobre la frondosa y húmeda alfombra verde que cubre los valles, las laderas y las bajas cumbres. Revelador. Asoma la primavera.
Las pequeñas flores amarillas miraban al sol, que es otro, más generoso. He sentido su calor brillante y penetrante persiguiéndome a cada paso, a cada zancada. Sus rayos invisibles son hoy más visibles que ayer. Mañana aún lo serán más. Seguro.
Del sol, al día, que cambia con él siguiendo su ritmo natural. Ahora, cada nuevo día es más largo que el anterior, más alegre. Al menos así parece, así sienta. Es la luz, sólo la luz y su fantástica influencia sobre nosotros.
¿Y los pájaros? Pocos días atrás, a esta hora de la tarde los pájaros ya dormían. Hoy no, los he escuchado. He tenido la sensación de que me contaban mil y una historias a través de sus distintos gorjeos, de sus ritmos no siempre acompasados y de sus aparentemente acaloradas disputas. Tal vez muchas de ellas amorosas. O puede que no. No lo sé ni nunca lo sabré. No importa. En estos momentos de pequeños pero intensísimos acontecimientos naturales, sólo importa dejarse llenar por la mágica conjunción del trino, la luz, el calor y el color.
Bienvenidas las flores con sus alegres colores, el sol con su agradable calor, el día con su intensa luminosidad y los pájaros con su musical trino. ¿Eres tú, primavera? ¿Estás ahí? Si eres tú, escucha lo que te digo.
Primavera, en estos momentos difíciles, cuando la incertidumbre, la tristeza y el desencanto ha alcanzado a muchos, necesitamos sentir más que nunca que lo bueno tarde o temprano vuelve. Siempre. Tú tienes la doble capacidad de recordárnoslo y, además, de hacernos más llevadero el camino hasta lo bueno.
Primavera, no te escondas por mucho más tiempo. Ven a traernos de nuevo aquello que siempre nos regalas: vivir la vida con más ganas, más alegría y más optimismo. ¡Gracias, primavera!

OSCURIDAD LUMINOSA

OSCURIDAD LUMINOSA

La mirada, inquieta y concentrada, persigue el rastro, la huella. Mis ojos apenas pueden ver, por eso más bien husmean. La luz que ilumina la oscuridad está tan arriba, tan alejada, que apenas permite intuir aquello que encontraré un paso más allá. Pero sigo, avanzo. Lento, con cierta inseguridad, pero confiado, sin dudas. Sé que sólo así, dando un paso y otro y otro y otro, podré llegar hasta allí donde deseo.
Creyéndome atento al camino, sin darme cuenta se ha posado en mí una bruma embriagadora. Me dejo llevar por ella. Es una sensación única que la luna regala a todos aquellos que caminan por el crepúsculo del anochecer o que inician su andadura mucho antes del alba del nuevo día. Nosotros sabemos qué es flotar, qué es andar dormido y dormir despierto. Instantes extraños, irreales, extracorpóreos y de ingravidez que duran minutos, quizás horas… Quién sabe.
Durante este tiempo inmensurable, aparece una luz azulada que nos permite “ver” en la oscuridad. Ahí está, claro y definido, el camino hacia la meta o la cumbre. Es la magia de la oscuridad luminosa, aquella que nos despierta de forma extraña y diferente a cuanto nos rodea: oír sin escuchar, reflexionar sin pensar, ver sin mirar, sentir sin notar…
Justo entonces también despiertan los miedos: a la incertidumbre, a lo desconocido, a lo que hay o no hay.
En este estado de inconsciencia vemos e interpretamos la realidad desde una perspectiva más abierta, liberada y creativa, que nos sorprende por su capacidad de sintetizar, simplificar, concretar y resolver cuestiones en ocasiones de apariencia irresolubles cuando estamos plenamente conscientes.
Con el cuerpo en un sitio y la mente en otro percibimos claramente que el camino que tenemos por delante nunca es fácil o difícil. El camino es el que es, somos nosotros los que lo hacemos según la luz que nos ilumina, los ojos con los que lo miramos, la actitud con la que lo recorremos y la mentalidad con la que lo enfrentamos. ¿Has probado a recorrer el camino bajo la oscuridad luminosa?

RUIDO Y SILENCIO

RUIDO Y SILENCIO
Estoy en el bosque. Solo. Quieto. Espero al compañero. Durante la parada, mientras descanso, escucho… y oigo los silencios naturales, tan puros que me niego a llamarlos ruidos.
El primer silencio es el de mi cuerpo. Explica una historia de esfuerzo y decisión a través de un respirar profundo, húmedo, y el latir acelerado y potente del corazón. Poquito a poco se calma. Ya está, ya está… Falta poco para llegar.
Con el corazón más tranquilo y los pulmones relajados, empiezo a escuchar los silencios que me rodean. Me hablan millones de frías gotas de agua que caen de frágiles ramas cargadas de nieve. La brisa me cuenta de dónde viene y adónde va, en alianza con las hojas liberadas del peso de los copos. El turno ahora es para un crujido entre los matorrales. Éstos no hablan por hablar. Alguien que me observaba se ha delatado en su huida. El animal no sabe que más temeré encontrarme yo con él que él conmigo. Seguro.
Giro la vista atrás. Es el sonido inconfundible de los crampones rompiendo la corteza de hielo. Revela un ritmo lento pero constante. Se acerca. Aquí está. Simplemente un “¿Va bien?”, un intercambio de sonrisas y unas miradas cómplices y a seguir camino. No hace falta más. Ascendemos disfrutando de lo mismo.
Existen lugares donde sientes que no importa lo que haces, importa con quién lo haces. Con él, o con ella, compartiendo la compañía de los silencios naturales y de todo aquello que a cada paso nos cuentan. Ssssssssssss.