Moviendo la Cola

Desde diciembre de 2007, Maio, Ari y Lluís editan www.moviendolacola.net, un blog que transmite las sensaciones y los sentimientos que viven en escenarios de alta montaña o camino a ella en compañía de Elbrus. Lo hacen a través de fotografías captadas de forma natural e instintiva, bajo el influjo y la inspiración del momento, y de relatos cortos cargados de emoción y reflexión.

En enero de 2010, SUA Ediciones publico el libro “Moviendo la Cola”, una singular obra que recopila algunos de estos momentos y sentimientos. Son 88 páginas que despiertan la mente y acelerarán el corazón. Más de 100 fotografías seleccionadas y 12 micro relatos inéditos que guían en una ascensión imaginaria a una montaña de momentos, sensaciones y sentimientos. El libro está disponible en las principales librerías del país y en www.moviendolacola.net

OSCURIDAD LUMINOSA

OSCURIDAD LUMINOSA

La mirada, inquieta y concentrada, persigue el rastro, la huella. Mis ojos apenas pueden ver, por eso más bien husmean. La luz que ilumina la oscuridad está tan arriba, tan alejada, que apenas permite intuir aquello que encontraré un paso más allá. Pero sigo, avanzo. Lento, con cierta inseguridad, pero confiado, sin dudas. Sé que sólo así, dando un paso y otro y otro y otro, podré llegar hasta allí donde deseo.
Creyéndome atento al camino, sin darme cuenta se ha posado en mí una bruma embriagadora. Me dejo llevar por ella. Es una sensación única que la luna regala a todos aquellos que caminan por el crepúsculo del anochecer o que inician su andadura mucho antes del alba del nuevo día. Nosotros sabemos qué es flotar, qué es andar dormido y dormir despierto. Instantes extraños, irreales, extracorpóreos y de ingravidez que duran minutos, quizás horas… Quién sabe.
Durante este tiempo inmensurable, aparece una luz azulada que nos permite “ver” en la oscuridad. Ahí está, claro y definido, el camino hacia la meta o la cumbre. Es la magia de la oscuridad luminosa, aquella que nos despierta de forma extraña y diferente a cuanto nos rodea: oír sin escuchar, reflexionar sin pensar, ver sin mirar, sentir sin notar…
Justo entonces también despiertan los miedos: a la incertidumbre, a lo desconocido, a lo que hay o no hay.
En este estado de inconsciencia vemos e interpretamos la realidad desde una perspectiva más abierta, liberada y creativa, que nos sorprende por su capacidad de sintetizar, simplificar, concretar y resolver cuestiones en ocasiones de apariencia irresolubles cuando estamos plenamente conscientes.
Con el cuerpo en un sitio y la mente en otro percibimos claramente que el camino que tenemos por delante nunca es fácil o difícil. El camino es el que es, somos nosotros los que lo hacemos según la luz que nos ilumina, los ojos con los que lo miramos, la actitud con la que lo recorremos y la mentalidad con la que lo enfrentamos. ¿Has probado a recorrer el camino bajo la oscuridad luminosa?