Moviendo la Cola

Desde diciembre de 2007, Maio, Ari y Lluís editan www.moviendolacola.net, un blog que transmite las sensaciones y los sentimientos que viven en escenarios de alta montaña o camino a ella en compañía de Elbrus. Lo hacen a través de fotografías captadas de forma natural e instintiva, bajo el influjo y la inspiración del momento, y de relatos cortos cargados de emoción y reflexión.

En enero de 2010, SUA Ediciones publico el libro “Moviendo la Cola”, una singular obra que recopila algunos de estos momentos y sentimientos. Son 88 páginas que despiertan la mente y acelerarán el corazón. Más de 100 fotografías seleccionadas y 12 micro relatos inéditos que guían en una ascensión imaginaria a una montaña de momentos, sensaciones y sentimientos. El libro está disponible en las principales librerías del país y en www.moviendolacola.net

LA DAMA SONRIENTE/ LA DAMA SOMRIENT

LA DAMA SONRIENTE
Tranquilos y relajados. Tras el ascenso, hoy no hay descenso, sólo descanso.
Nos quedamos en la cumbre preparando una noche que apunta tranquila. El hornillo quema con fuerza y su fuego funde lentamente la nieve. Poco más tenemos por hacer, sólo mirar la transformación a líquido. Llegado el punto, conseguimos el agua necesaria para preparar la cena, un empaquetado manjar liofilizado porteado en las mochilas. Como siempre, el plato resulta mal calculado en la mezcla y aún peor atemperado. Eso sí, está buenísimo. Y es que todos coincidimos que aquí arriba todo sabe bien, todo está siempre al punto. Se nota que hay hambre, mucha hambre.
Por favor, más nieve para hacer más agua, que de postre hay té calentito, la compañía perfecta para disfrutar del momento mágico, cuando el sol toca tierra en el horizonte. Justo entonces empieza el primer acto de un gran espectáculo.
Todos miramos hacia un mismo punto en el horizonte. Desde este punto nos llegan los últimos rayos de luz y calor. Un baño de energía. Estamos inmersos en el rojo. En el rojo no, en los rojos. Infinidad de tonos, matices, brillos y reflejos que se suceden delicadamente del naranja luminoso al granate oscuro, al negro. El cielo adopta un tono dramático, la roca parece más cálida que antes y nuestra piel camaleónica es ahora del mismo color de todo cuanto nos rodea.
Sorbo a sorbo el tiempo pasa, y con él la luz, el calor y también el color. El sol se esconde lentamente sin remedio, casi al mismo ritmo que se enfría el té. Ante el último rayo, el último sorbo.
Y con la fría noche llega una nueva luz, tenue y azulada. La de la luna. Da inicio el segundo acto de este espectáculo que por más que se repite nunca es igual.
En esta ocasión estamos de suerte. Sin nubes que la escondan, la dama sonriente velará nuestro sueño. El cielo se ha transformado en un escenario profundo e infinito en el que actúan millones de estrellas.
¿Las veis? Mirad como resplandecen, como centellean, cómo juegan. Fijaos bien en las caprichosas formas que dibujan en el negro espacio, la brillante fugacidad de sus estelas y la lejanía desde la que nos miran. Sin darnos cuenta, nuestra conciencia huye hacia ellas bajo la siempre atenta mirada de la luna… Maravilloso… Nos vamos a las estrellas… Con la luna… Por unas horas… Buenas noches... Mañana… Será… Otro… Día…

LA DAMA SOMRIENT
Tranquils i relaxats. Després de l’ascens, avui no hi ha descens, només descans.
Ens quedem al cim esperant el que sembla que serà una nit serena. El fogonet crema amb força i el seu foc font la neu lentament. No ens queda res més per fer que mirar la transformació a líquid. Quan arriba el moment, aconseguim l’aigua necessària per preparar el sopar, un empaquetat tiberi liofilitzat que hem portat carregat a les motxilles. Com sempre, el plat resulta mal calculat en la barreja i fred de temperatura. Això sí, és boníssim. Tots coincidim en què aquí dalt tot és molt més gustós, tot està sempre al punt. Es nota que tenim gana, molta gana.
Sisplau, més de neu per poder fer més aigua, que de postres tenim te calentet, la companyia perfecte per gaudir del moment màgic, quan el sol es pon a l’horitzó. És en aquest preciós instant quan comença el primer acte d’un gran espectacle.
Tots contemplem un mateix punt a l’horitzó. Des d’aquest punt ens arriben els últims raigs de llum i de calor. Un bany d’energia. Estem immersos en el vermell. En el vermell no, en els vermells. Una infinitat de tons, matisos, brillantors i reflexos que se succeeixen delicadament del taronja lluminós al granat fosc i al negre. El cel pren un to dramàtic, la roca sembla més càlida que abans i la nostra pell camaleònica ara és del mateix color que tot el que ens envolta.
Glop a glop el temps va passant i, alhora, també la llum, la calor i el color. El sol s’amaga lentament sense remei, quasi al mateix ritme que se’ns refreda el te. Davant l’últim raig, l’última glopada.
I amb la freda nit arriba una nova llum, tènue i blavosa. La de la lluna. Comença el segon acte d’aquest espectacle que, per molt que es repeteixi, no és mai igual.
Aquesta vegada tenim sort. Sense núvols que l’amaguin, la dama somrient vetllarà el nostre son. El cel s’ha transformat en un escenari profund i infinit en el qual actuen milions d’estrelles.
Les veieu? Mireu com excel·leixen, com guspiregen, com juguen. Fixeu-vos bé en les capritxoses formes que dibuixen en el negre espai, la brillant fugacitat de les seves esteles i la llunyania des de la qual ens miren. Sense adonar-nos-en, la nostra consciència s’escapoleix cap a elles sota l’atenta mirada de la lluna... Meravellós... Ens n’anem a les estrelles... amb la lluna... Per unes hores.... Bona nit... Demà... Serà... Un altre... Dia...