Moviendo la Cola

Desde diciembre de 2007, Maio, Ari y Lluís editan www.moviendolacola.net, un blog que transmite las sensaciones y los sentimientos que viven en escenarios de alta montaña o camino a ella en compañía de Elbrus. Lo hacen a través de fotografías captadas de forma natural e instintiva, bajo el influjo y la inspiración del momento, y de relatos cortos cargados de emoción y reflexión.

En enero de 2010, SUA Ediciones publico el libro “Moviendo la Cola”, una singular obra que recopila algunos de estos momentos y sentimientos. Son 88 páginas que despiertan la mente y acelerarán el corazón. Más de 100 fotografías seleccionadas y 12 micro relatos inéditos que guían en una ascensión imaginaria a una montaña de momentos, sensaciones y sentimientos. El libro está disponible en las principales librerías del país y en www.moviendolacola.net

Gourgs Blancs (3.129 m) de Elbrus, Xatina y Taro



Donde se reencuentran cuerpo y mente
Tiempo estimado de lectura: 1 minuto

Ahí está, casi la tengo. La cumbre a tocar de los dedos. Unos pocos pero eternos metros más y estaré en ella. Es un momento de emoción intensa. Una emoción extraña, mezcla de sentimientos, recuerdos, cansancio y un punto de inconsciencia que invita a dejarse llevar por una relajación igualmente extraña.
Parado aquí, en medio del todo y de la nada, intento recobrar la fuerza y la serenidad que me permitirán andar unos cuantos pasos más, los últimos. Esperando su llegada, noto que el corazón quiere salir de mí. Sus latidos son tan potentes que más que sentirlos los escucho. Desbocado como está, es lo único que va deprisa aquí. Las restantes partes de mi cuerpo dan la sensación de simplemente fluir en lentos movimientos lunáticos. Lo mismo ocurre con mi mente, que procesa información y toma decisiones con una singular perspectiva de las cosas. Nada va conmigo, todo ocurre o deja de ocurrir fuera, lejos. Curioso. Me siento como el espectador de mis propios actos y decisiones.
En esta última parada antes de llegar lo más arriba que hoy y aquí se puede llegar, respiro profundamente. Vuelvo a respirar. Una y otra vez. Mientras, contemplo el inmenso reto que supone superar esos últimos quince metros que me separan del objetivo. Mi pensamiento ya está allí, contemplando el infinito desde la cumbre, pero mi cuerpo aún está aquí, un poco más abajo. Está, estoy, esperando la señal que indique que puedo reemprender la marcha, que puedo dar esos últimos pasos imprescindibles y necesarios para que mente y cuerpo vuelvan a encontrarse.
La señal ha llegado. Las bocanadas para llenar los pulmones son menos desesperadas y el corazón ha dejado de galopar impetuoso. Es la señal. El cuerpo va en busca de la mente, que aguarda paciente en la cumbre. ¡Para arriba!

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